Me gusta cuando despues de hacer el amor, te tumbas a mi lado y apoyas tu cabeza sobre mi pecho.
Y nuestros corazones palpitan juntos al ritmo que tu pecho baila con el mío. Que respiramos juntas el mismo aire despues de respirarnos mutuamente. Y callada pasas la mano por mi torso, todavia desnudo, derrochando tu cariño por cada centímetro de mi piel.
Permanecemos ante un silencio cómplice, que nos une espiritualmente como antes lo hacían nuestros cuerpos. A través de la persina nos saluda un sol rayado que se proyecta sobre tu espalda. Y yo, celosa de que pueda tocarte te envuelvo entre mis brazos y te arropo mas a mí.
Y entonces, en medio de este mundo atemporal, me doy cuenta que el amor lleva tu nombre.
