A veces te siento lejos. Cercana, no distante. Pero lejos.
Cuando el mundo se interpone entre tu y yo. Cuando la suerte nos da la espalda. Y la vida se ríe en nuestra cara.
Y siento, un temblor de piernas. O tal vez tiemble el suelo. Y me veo al lado de un precipicio, alto, rocoso, infinito…
Me invade el vértigo, vacía de ti, me lleno de miedo.
Y cierro los ojos, e intento ser fuerte. Mantengo el equilibrio, y me coges.
Nunca me dejas caer.
Nunca me dejes caer.
Pero a veces siento que te fallo. Que debería ser yo quien te diera un rumbo, una luz, y un equilibrio. Pérdoname si no lo hago más fácil.
Intento ser fuerte.
Pero hay días que soy débil. Muy débil. Y siempre estás ahí para darme fuerza.
Lo siento si, te cojo más fuerza de la que me puedas prestar.
Quiero ser más fuerte que tu, para que todo te sea mas fácil.
Quiero pensar que, hoy eres fuerte por mí. Y cuando tu te sientas débil, seré yo quien te rescate a tí.
Prometí matarte dragones.
Sólo necesito un poco de fuerza. Solo necesito un poco de tí…